Qué pasaría si tu peor enemigo viviera dentro de ti… literalmente? Aunque suena a trama de película de terror, fetus in fetu es una rara condición médica con raíces biológicas reales. Este fenómeno, en el que un gemelo no desarrollado permanece dentro del cuerpo de su hermano, ha inspirado impactantes representaciones en el cine, como en la inquietante película Malignant de James Wan. En este post exploramos la sorprendente base científica de fetus in fetu y cómo el cine ha transformado esta anomalía en pesadilla.
1. Sinopsis
Madison Mitchell, una mujer que sufre violencia doméstica, comienza a experimentar visiones aterradoras de asesinatos brutales justo después de un ataque por parte de su esposo. A medida que los crímenes se multiplican, Madison se da cuenta de que las escenas que presencia en sus visiones son reales.
Madison, la protagonista de Malignant
A través de la investigación, se revela que Madison tuvo un gemelo parasitario llamado Gabriel, una entidad maligna unida a su cuerpo desde su nacimiento. Gabriel fue parcialmente extirpado en su infancia, pero una parte de él quedó latente en su cerebro. Debido a un trauma reciente, Gabriel "despierta" y comienza a controlar su cuerpo, cometiendo asesinatos como venganza hacia quienes participaron en la cirugía que intentó separarlos.
La verdad que no tiene desperdicio la película
La película mezcla horror psicológico, gore y elementos sobrenaturales con una base muy libremente inspirada en el fenómeno médico real de los gemelos parasitarios. Gabriel se manifiesta físicamente cuando toma el control del cuerpo de Madison, deformando su cuerpo al "salir" por la parte posterior de su cráneo.
Aquí viene Gabriel
2. Gemelos siameses: conectados desde el nacimiento
Los gemelos siameses son un fenómeno extremadamente raro en la naturaleza humana, que ocurre cuando dos bebés nacen físicamente unidos entre sí por alguna parte de su cuerpo. Este tipo de gemelación se conoce científicamente como gemelos unidos y representa una forma inusual de embarazo en la que ambos gemelos se encuentran dentro del mismo saco amniótico y comparten la misma placenta.
Biológicamente, los gemelos siameses se originan de la misma manera que los gemelos idénticos: a partir de un solo óvulo fecundado que se divide accidentalmente para formar dos embriones. Sin embargo, en el caso de los siameses, esta división ocurre de forma incompleta o tardía, generalmente después del día 13 de gestación. Como resultado, los embriones no se separan completamente y permanecen conectados en alguna parte del cuerpo: pecho, abdomen, cabeza, columna vertebral, entre otras.
¿Por qué se dan los siameses?
La ubicación y extensión de la unión depende del momento exacto y la forma en que se detuvo la separación. En algunos casos, los gemelos comparten órganos vitales, lo que puede dificultar gravemente la posibilidad de separación quirúrgica o afectar su viabilidad.
Los siameses Chang y Eng con dos de sus 21 hijos
Este fenómeno ocurre en aproximadamente 1 de cada 50.000 a 200.000 nacimientos, y la tasa de supervivencia es baja: muchos fetos no sobreviven hasta el nacimiento o fallecen poco después. La operación quirúrgica es delicada e implica un elevado riesgo para los gemelos. No obstante, gracias a los avances médicos, cada vez hay más casos exitosos de separación y de gemelos siameses que llevan vidas plenas, incluso si permanecen unidos.
Este tema ya había sido tratado con anterioridad en el blog, en la entrada sobre la película "Pegado a ti" por lo que quiero darle otra vuelta de tuerca al tema y abordar el tema de los gemelos parásitos o heterópagos.
3. Dentro de tí. "Fetus in fetus"
Los gemelos heterópagos, también conocidos como gemelos parásitos, constituyen una variante extremadamente rara de los gemelos siameses. En estos casos, uno de los embriones (el gemelo "parásito") no se desarrolla completamente y nace adherido al cuerpo del otro gemelo (el gemelo "autónomo" o "hospedador"), que sí tiene una estructura funcional y viable.
gemelos heterópagos
Desde el punto de vista biológico, los gemelos heterópagos se originan igual que los siameses: a partir de la división incompleta de un óvulo fecundado. Sin embargo, en este caso, la diferencia radica en que uno de los embriones deja de desarrollarse correctamente durante las primeras etapas del embarazo y termina dependiendo completamente del otro para sobrevivir.
El gemelo parásito suele carecer de órganos vitales, como cerebro o corazón, y puede presentarse como una masa de tejidos o estructuras anatómicas parciales (brazos, piernas, órganos rudimentarios) adheridas a distintas partes del cuerpo del gemelo hospedador, comúnmente en el abdomen, tórax o pelvis. En rarísimas ocasiones, el parásito se encuentra en el interior del cuerpo del gemelo hospedador, una condición conocida como fetus in fetu.
Los gemelos heterópagos se pueden dividir en tres tipos:
Parásitos onfalópagos: Presentan un pequeño cuerpo colgando de la zona
abdominal del huésped.
Parásitos dípigos o pigomelia: Consiste en la duplicación de las
extremidades inferiores. En los dípigos completos una pequeña pelvis
pende sobre la normal y la persona ejerce control activo sobre sus
cuatro piernas. En la mayoría de los casos presentan sin embargo piernas
poco desarrolladas unidas a la pelvis única.
Parásitos craniópagos: Presentan otra cabeza unida a la parte superior de la principal. El
caso más antiguo y famoso conocido es el Niño con dos cabezas de
Bengala.
Gemelos onfalópagos
Gemelos dípigos
Gemelos craniópagos
La primera descripción confiable de gemelos unidos parásitos fue
realizada en el siglo XVI por Ambroise Paré, cirujano francés que
describió un cuerpo acéfalo unido al abdomen de uno de sus pacientes. Si la probabilidad de que en un nacimiento nazcan siameses es ya de por sí baja, la casualidad en este caso es muchísimo más extraña: un estudio europeo realizado sobre casi 5 millones de neonatos, encontró una prevalencia de 0.02 nacimientos por cada 100.000. De acuerdo a un artículo publicado en BBC News, solamente 40 a 50 casos de gemelos parásitos han sido documentados en la literatura médica mundial. Se desconoce con precisión su tasa de incidencia, aunque un estudio científico publicado en 2018 estima que afectan a menos de uno de cada millón de nacimientos en todo el planeta.
Esta excepcional circunstancia es posible visualizarla durante el embarazo gracias a una ecografía, aunque en algunos casos no se detecta hasta el el momento del nacimiento. El tratamiento habitual es quirúrgico y consiste en extirpar el tejido parásito, especialmente si representa un riesgo para la salud del gemelo hospedador. Es importante hacerlo puesto que el gemelo parásito aprovecha los nutrientes del hospedador para alimentar los órganos formados, y de esta forma supone un peligro para la supervivencia del individuo completo.
Escena de Desafío Final
En la película «Desafío Total» uno de los rebeldes se abre la camisa y deja ver una de las extrañas malformaciones que tienen lugar entre los habitantes del planeta: en su torso tenía alojado un gemelo no desarrollado totalmente.
A pesar de la dificultad, algunas operaciones quirúrgicas, pese a lo delicadas que resultan son llevadas a cabo con éxito. En 2007, un equipo de cirujanos en la India llevó a cabo una compleja y delicada operación para separar a Lakshmi Tatma, una niña que nació con cuatro brazos y cuatro piernas debido a que su cuerpo absorbió parcialmente a un gemelo no desarrollado. La intervención, que duró más de 24 horas y requirió la participación de más de 30 médicos, consistió en remover los miembros adicionales y reconstruir partes esenciales de su cuerpo. Los cirujanos tuvieron que reconstruir el anillo
pélvico de la pequeña, así como extirparle los brazos, las piernas y
los riñones inservibles de su gemela parásita. La operación fue un éxito y marcó un hito médico, permitiendo que Lakshmi pudiera llevar una vida más funcional y saludable.
Lakshmi
Históricamente, las personas con malformaciones congénitas severas, como los gemelos parasitarios, fueron marginadas, ridiculizadas y exhibidas en espectáculos públicos conocidos como "circos de los horrores", donde su condición era explotada como una curiosidad morbosa. Esta deshumanización no solo alimentó el estigma social, sino que también invisibilizó sus necesidades médicas reales.
Afortunadamente, el progreso científico y el desarrollo de una medicina más ética y centrada en el paciente han permitido mejorar considerablemente estas condiciones, abordándolas desde una perspectiva clínica, humanista y respetuosa. Hoy, gracias a los avances en diagnóstico por imagen, cirugía reconstructiva y cuidados integrales, es posible no solo mejorar su salud física, sino también ofrecerles una vida digna, con inclusión social y autonomía funciona
Lahksmi operada con éxito
Los casos de gemelos parasitarios constituyen un reto significativo para la medicina contemporánea, tanto desde el punto de vista diagnóstico como terapéutico. La planificación quirúrgica requiere una comprensión detallada de las estructuras anatómicas compartidas, así como una evaluación multidisciplinaria que considere riesgos, pronóstico funcional y viabilidad a largo plazo. Más allá del abordaje clínico, estas situaciones plantean cuestiones bioéticas complejas que obligan a reflexionar sobre los límites de la intervención médica y el respeto a la individualidad del paciente. La medicina y la cirugía continúan avanzando en su capacidad para ofrecer soluciones personalizadas, pero es fundamental que estos progresos se integren con un enfoque centrado en la persona, garantizando una atención segura, ética y humanizada.
El tema de la salud mental ha cogido protagonismo en los últimos tiempos. La pandemia y el confinamiento han contribuido a hacer más complicada una de las etapas más delicadas de la vida de una persona: su adolescencia. Sumado a esto, la sobreexposición y mal uso de las redes sociales está dinamitando el equilibrio emocional de muchos adolescentes. No, no es el guión de una película estadounidense, es la realidad que nos encontramos en las aulas, es la realidad que me encuentro yo mismo en mi aula. Los problemas emocionales son cada vez más visibles. Uno de ellos es el tema de la alimentación y los conocidos como TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria).
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se definen como alteraciones psicológicas relacionadas con la ingesta de alimentos. Están originados por la combinación de diferentes causas de origen biológico, psicológico, familiar y sociocultural, y provocan consecuencias para la salud tanto física como mental de la persona.
Aunque los dos más conocidos son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, también existen otros, como el trastorno por atracón, el trastorno de la conducta alimentaria no especificado, la ortorexia (obsesión por la comida sana) y la vigorexia (obsesión por el ejercicio físico)
Los TCA en la gran pantalla.
Los valores e ideales relacionados con la imagen corporal se difunden en la sociedad fundamentalmente a través de los medios de comunicación (Toro y otros, 1989).
No es un tema reciente, pues existen ya películas que abordan estos problemas, sobre todo anorexia y bulimia, desde hace décadas: Secreto compartido (2000), protagonizada por Alison Lohman, se centra en el TCA de la bulimia; Por el bien de Nancy (1994) narra la historia autobiográfica de la actriz estadounidense Tracey Gold y su TOC asociado a anorexia; Una hija casi perfecta (1981) una de las primeras películas en abordar estos trastornos. La actriz Jennifer Jason Leigh muestra todas las características de sufrir anorexia:los vómitos, la obsesión por el ejercicio físico intenso, la obsesión por mantenerse “delgada” y por no engordar ni un gramo; Hasta los huesos (2017) donde la protagonista sufre anorexia severa; Inocencia interrumpida (1999) que aborda la problemática de estos trastornos y su incidencia en la etapa de la adolescencia; Ser gorda como yo (2007) protagonizada por Kaley Cuoco refleja el TCA por atracones. He dejado para el final Hambre al límite (2014), pues me sirve para conectar con el tema que vamos a analizar en este post: la relación entre esta problemática y las redes sociales.
Hambre al límite (Thinspiration, 2014)
La película narra la historia de Hanna
(Laura Slade Wiggins), una bailarina adolescente de 17 años muy exigente y obsesiva con la perfección. Consecuencia de esto, Hanna se une a una
página web llamada “Thinspiration” (hablaremos de este tipo de página proana y promía después) que incentiva a adelgazar
a sus usuarios llegando a niveles extremos y poniendo en riesgo su salud e incluso la vida. Al cabo de un tiempo, Hanna comienza a
interactuar con algunos usuarios, abstenerse de comer y realizar
ejercicio físico en exceso. Las metas de pérdida de peso que se va proponiendo se le van quedando cortas y se marca objetivos más peligrosos y extremos, desarrollando un proceso de anorexia muy grave que hace que sus padres acaben por buscar ayuda profesional.
Adolescencia, redes sociales y alimentación: un coctel peligroso.
Este artículo está redactado por Clara Arjona Vela (@khiiaraxx_17), alumna de 4º ESO, y Nuria Kämpfe Sánchez (@shadowslikeme), alumna de 3º ESO del IES Los Molinos (Conil de la Frontera, Cádiz).
La
adolescencia es el período de transición entre la niñez y la adultez. Es una
etapa muy importante en la vida de una persona porque en ella tienen lugar
grandes cambios: físicos, emocionales y sociales. Es una etapa en la que los
adolescentes buscan su propia identidad y personalidad. Los miedos e
inseguridades que aparecen en este camino pueden hacer que sean más vulnerables
a problemas relacionados con la salud mental.
Al entrar en esta etapa, entramos
en un periodo de tiempo en el cual la aceptación propia y social se nos hace
muy importante. Una de las formas más sencillas y rápidas de lograr esta
aceptación es a través de las redes sociales, pero como todo, esto depende del
uso que le demos.
El uso de las redes sociales como método de
relación se ha colado con fuerza en esta etapa en los últimos años. Un estudio elaborado por la Universidad de Zaragoza entre jóvenes de 13 a 16 años muestra datos escalofriantes: Un 98% de los adolescentes en esa edad tiene un teléfono
móvil y la mitad está al menos 4 horas al día conectados a una red social. Las
motivaciones por las que los jóvenes lo hacen pueden sintetizarse en la
siguiente fórmula: entablar contactos + interactuar con amigos + generar nuevos
vínculos + crear comunidad.
Si bien las redes pueden ser una fuente
potencial de innovación, creatividad y aprendizaje, su uso excesivo está
generando un empeoramiento de la salud mental de los adolescentes en varios
aspectos: Adicción, que provoca menos calidad del sueño y aislamiento de la
realidad, ciberacoso y problemas de privacidad, excesiva fijación en su imagen
personal (sobre todo la física) y mayor probabilidad de acabar sufriendo
ansiedad y depresión con riesgo de acabar en autolesiones e ideas suicidas y
sobre todo el acceso a información equivocada sobre aspectos muy importantes en
sus vidas. Uno de ellos es la alimentación.
Para agravar el problema, la etapa de
confinamiento a raíz de la pandemia de Covid-19 provocó un fuerte aumento del
uso de estas. El crecimiento de usuarios y número de horas que estos pasan
delante de su teléfono móvil ha superado ya al de la televisión. 6 horas y 54
minutos, este es el tiempo medio global que pasaron nuestros adolescentes al
día en internet durante la pandemia, según indica un estudio que Hootsuite y We
Are Social han llevado a cabo para Digital 2021, su último informe anual sobre
las redes sociales y tendencias digitales.
Datos del estudio Digital 21 sobre consumo de internet.
Si este uso fuese responsable, los problemas
no serían graves. Sin embargo, el mal uso de las redes sociales ha provocado
que la salud digital empeore durante la pandemia. Uno de los ejemplos sobre los
que debemos poner el foco de atención es el incremento de los casos de TCA en
adolescentes derivados de la información errónea que reciben de las redes.
La preocupación por el aspecto físico, la sobrevaloración del cuerpo en el seno de la autoimagen general, afecta angustiadamente a muchos de nuestros adolescentes de ambos sexos. Aunque esta preocupación es cada vez más visible, es algo que no es nuevo, ya en 1986 un estudio elaborado por Cash y sus colaboradores en EEUU daba cifras preocupantes: "el 82 % de los varones y el 93 % de las mujeres manifiestan y experimentan una intensa orientación hacia la apariencia física. Otra investigación permitió constatar que el 95 % de las mujeres sobreestiman las medidas de su cuerpo" Esta excesiva preocupación acaba derivando irremediablemente en un TCA.
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)
son trastornos psicológicos graves que conllevan alteraciones de la conducta
alimentaria. La persona afectada muestra una fuerte preocupación en relación al
peso, la imagen corporal y la alimentación, entre otros. Estos trastornos
afectan en mayor medida a las mujeres (90%) en comparación con los hombres (10%), y la mayor incidencia se produce entre los 12 y los 18 años,
curiosamente, la etapa adolescente.
En los TCA únicamente vemos la punta del iceberg.
Recientemente, un estudio de la Universidad de Aston (Birmingham) afirma que los usuarios de las redes sociales modifican
su dieta en relación con lo que comen los perfiles a los que siguen. El 60% de
los pacientes con trastornos alimentarios busca contenidos en internet que
ponen en riesgo su salud. El 85% de los pacientes comienza a buscar contenidos
de esta naturaleza cuando son menores de edad, y 1 de cada 4 siguen haciéndolo
cuando son adultos.
Seguramente podríamos decir que la relación
entre los trastornos alimentarios: anorexia, bulimia, trastorno por atracón… y
el mundo digital se unió en los años 90 cuando aparecieron las llamadas páginas
Pro Ana y Pro Mia: páginas en las que, centrándose en la anorexia, en el caso
de las Pro Ana, y, en la bulimia, en las llamadas Pro Mia, buscaban almacenar y
compartir “técnicas” para adelgazar de manera extrema.
Actualmente, redes como Tiktok, Youtube,
Instagram, Twitter y Snapchat se han vuelto "indispensables" en el
día a día de la mayoría de adolescentes y son pocos los que renuncian a tener
presencia en alguna de estas redes. Esto ha ayudado a normalizar enfermedades
como los trastornos de la conducta alimentaria.
La sensación
de soledad y de no ser comprendidos por su entorno son características muy
frecuentes en las personas que padecen un TCA. Este es un motivo por el cual
muchas personas afectadas buscan ese vínculo y comprensión en internet.
La búsqueda de la valoración es un peligro en las RRSS.
Una de las formas más dañinas de hacerlo es
el “Sadfishing”, la nueva tendencia de los influencers. Este término fue
acuñado a comienzos de 2019 por la escritora Rebecca Reid y consiste en publicar problemas emocionales con el
objetivo de despertar compasión o la atención en la comunidad de
internautas. Aunque parezca una costumbre inofensiva, los expertos sugieren que
esta nueva tendencia perjudica a los usuarios que sufren de verdaderos
problemas psicológicos como depresión, ansiedad o los mencionados problemas de
conducta alimentaria.
Algunas
plataformas como Pinterest, Tumblr y el propio Instagram comenzaron a vetar el
contenido que hace apología de los TCA dado el peligro que supone en las redes
sociales mediante filtros de los hashtags más empleados. No obstante, la
comunidad pro-TCA adaptó el lenguaje para seguir publicando en las redes
sociales. Esta comunidad habla de estos trastornos como un estilo de vida, pero
en el fondo de los mensajes se puede observar un profundo sufrimiento.
Como vemos, la alimentación es un proceso que se ha ido disfrazando de
mitos a lo largo de los años, y como si fuera una plaga de expansión inmediata,
estos mitos se han propagado mucho gracias a las redes. Según el Estudio Anual Redes Sociales 2018 un 72% de los internautas sigue a “influencers” que hablan
sobre alimentación. Esto no siempre debe ser malo ya que hay personas que están
especializadas en ello y lo comparten.
Profesionales
de la alimentación que comparten sus conocimientos en las redes son muchos. En
el periodo entre julio de 2017 y el 30 de junio de 2019, los divulgadores en
nutrición con mayor presencia e influencia en las redes eran:Julio
Basulto (@JulioBasulto_DN), Miguel Ángel Lurueña (@gominolasdpetro), Juan Revenga (@juan_revenga), Virginia Gómez (Dietista enfurecida), Lucía Martínez (dimequecomes), Aitor Sánchez (@midietacojea) o Carlos Ríos (@nutri_rivers). A estos se les han ido sumando nuevas caras que se han vuelto populares tanto en los medios como en las redes. Algunos de ellos son Gemma del Caño (@farmagemma), Beatriz Robles (@beatrizcalidad) o Javier Sánchez Perona (@malnutridos), y otros menos mediáticos, pero igualmente recomendables y que podemos encontrar en Instagram como purplerainnutrition, raquelobaton, nutricionsara o nutritionisthenewblack (perfil de Victoria Lozada, nutricionista que junto a Stefy Fernández ha creado "Esto es nutrición" un espacio en la red desde el que ofrecen información sobre nutrición basada en ciencia y experiencia tratando de derribar falsos mitos y combatiendo la "gordofobia" para intentar concienciar de que la imagen y el peso no determinan la realidad de una persona)
Principales divulgadores en materia de alimentación.
Sin embargo, incluso en estas cuentas contrastadas, existe un lado oscuro que se muestra cuando el usuario (agravado si esta persona es adolescente) se obsesiona demasiado con los conceptos de
alimentación sana y cuerpo perfecto o tergiversa, malinterpreta y descontextualiza esta información. De esta forma, aunque el objetivo es ayudar a conseguir una alimentación saludable, se acaba convirtiendo en información dañina para personas con una TCA.
Para agravar más este daño, las redes están llenas de youtubers, tiktokers o instagramers que se atreven a divulgar sobre conceptos tan complejos como la alimentación sin estar correctamente formados para ello. Muchos internautas
idealizan y popularizan a estos "falsos divulgadores" y creen a pies juntillas sus opiniones y consejos construyendo un
concepto de “alimentación sana” equivocado. Esta construcción puede conducir a
la obsesión y acabar generando un TCA.
Algunos youtubers
que han superado un TCA y ahora comparten su experiencia para ayudar a personas
que las sufren y que pueden servir de ayuda para evitar estos problemas de
conductas alimentarias son Rebecca Leung, Jessie Paege o Renee Amberg o sin irnos más lejos, cerca de nosotros el ejemplo de la remera vasca Sandra Piñeiro que hace más de un año quiso visibilizar su problema con la alimentación en las páginas de su libro titulado "Remando en la oscuridad"
Entre el 1% y el 4% de la
población española sufre alguno de estos problemas. Cuando te obsesionas con
algo, la información incierta únicamente puede hacer una cosa: incrementar esta
obsesión. Por ello, al mirar datos y
publicaciones sobre alimentación debemos tener cuidado y ser muy críticos. Ante todo, tenemos que asegurarnos de la formación de la persona a la que estamos siguiendo.
Las redes pueden promover la aparición de TCA.
Personalmente pienso que las RRSS no son malas (hablando sobre este
tema). Se convierten en dañinas cuando un uso excesivo de ellas nos lleva a
cambiar drásticamente nuestra forma de pensar. Para aquellas personas que, por
falta de tiempo, distancia o dinero es difícil permitirse acudir a un/a
nutricionista o para aquellas personas que simplemente quieran informarse más está bien que existan cuentas que divulguen sobre
alimentación saludable de una manera fiable.
La peligrosa relación entre redes sociales y alimentación.
Al fin y al cabo, estar
saludables es uno de nuestros objetivos ¿no? Una buena salud es beneficiosa para
nosotr@s. Sin embargo, debemos tener muy presente, como decía al principio, que
el concepto de alimentación sana está lleno de mentiras, falsos mitos y bulos que es necesario desmentir. A veces este
concepto se pinta de una manera tan sencilla y equivocada que parece que comer sano es comer únicamente fruta y
verdura, cuando en realidad los factores principales que convierten una
alimentación en adecuada son varios: Adaptarla a nuestras condiciones individuales,
que sea completa y equilibrada con los nutrientes que nos aporta, energéticamente suficiente, segura, asequible económicamente,
sostenible con el medio ambiente y sobre todo satisfactoria y placentera ¡Comer debe ser un placer!
Comer debe ser una experiencia placentera.
Una alimentación adecuada a
nuestro entorno y situación individual es fundamental e importante, al fin y al
cabo, la nutrición es una función vital. Nuestro organismo necesita realizarla
para sobrevivir. Igualmente, necesitamos que nuestro cuerpo (por dentro y por
fuera) esté bien y sin una alimentación apoyada en los factores anteriores esto
no ocurre.
En conclusión, todo en exceso es
perjudicial. Debemos tener cuidado a la hora de escuchar consejos sobre vida
sana, ser críticos y cuidarnos nosotr@s mism@s. Debemos tratar de ser
responsables y, sobre todo, pensar siempre en aquello que es mejor para nosotr@s en todos los aspectos de nuestra vida y particularmente en lo referido a la
alimentación. Únicamente si conseguimos querernos y valorarnos podemos lograr
un equilibrio completo entre nuestro aspecto físico, equilibrio emocional y relaciones
sociales que permitan asegurar que estamos realmente sanos.
El
estigma que rodea la salud mental es uno de estos temas sin resolver. Por ello
es necesario hablar de ello cada día para tener más conocimiento y
para trabajar adecuadamente la prevención.
No
debemos dejar que el silencio nos haga pequeños, jamás. Necesitamos hablar.