domingo, 13 de septiembre de 2026

ECLIPSES. ACONTECIMIENTO HISTÓRICO Y FASCINACIÓN VIRAL

   Realmente, el del 2026 ha sido un verano que sera difícil de olvidar e nuestro país. A la interminable sucesión de olas de calor extremas, los grandes incendios, que un año más han devastado la superficie forestal, la vergonzosa situación política, la celebración del segundo mundial de futbol o la delicada situación que se vive en Ceuta se le ha sumado el viral seguimiento del primero de los tres eclipses de Sol que vamos a poder disfrutar desde España en los próximos años. ¡Una locura! 

   Desde el arranque del verano el 1 de julio, ha sido una verdadera catarsis, la concatenación de un evento tras otro, de forma consecutiva, sin descanso. Millones de personas se echaron el 19 de julio a las calles para celebrar la victoria de la roja contra Argentina; cientos de miles se congregaron la tarde noche del 12 de agosto para ver como la posición de la Luna eclipsaba el Sol del cielo; sólo unos pocos cientos para reivindicar los derechos laborales del personal que (mal) trabaja en los dispositivos de incendios forestales o los de las personas llegadas a Ceuta el 30 de julio de 2026, cuando se produjo una entrada masiva de migrantes desde Marruecos. ¡Así somos en este país!

   Ciñéndonos a la temática del blog, nos vamos a quedar con el tema de los eclipses. No es el más importante, pero sí el que nos va a dar más juego en la asignatura (mas juego incluso que un centro del campo con Pedri, Rodri y Fabián) 

   La noticia suena espectacular a nivel científico: España ha sido premiada, geográfica y astronómicamente hablando, con una excepcional sucesión de eclipses solares que se producirán entre 2026 y 2028. El primero fue el eclipse total del que hemos hablado anteriormente, el 12 de agosto de 2026. El segundo será otro eclipse total el 2 de agosto de 2027, visible especialmente en el sur de España. Atentos todos los conileños y conileñas porque va a ser una oportunidad histórica, incluso para hacer dinero con los alquileres (más dinero, me refiero, mucho más dinero) Finalmente, el 26 de enero de 2028 tendrá lugar un eclipse anular. Esta sucesión de tres eclipses convertirán nuestro país en el lugar más viral del planeta durante estos tres años (y si no, al tiempo)

España se paralizó esa tarde para ver el eclipse

Los eclipses como elementos cinematográficos

   Los eclipses de Sol han fascinado a la humanidad desde hace siglos y el cine también ha aprovechado su espectacularidad. En numerosas películas, estos fenómenos astronómicos no solo sirven para crear imágenes sorprendentes, sino que también tienen un papel importante en la historia. Pueden representar misterio, cambio, poder o incluso ser decisivos para el destino de los personajes.

   Una de las películas más llamativas es Barrabás (1961), cuya escena de la crucifixión se rodó durante un eclipse solar total real. La oscuridad del cielo contribuye a crear una atmósfera dramática y sobrecogedora. También destaca 2001: Una odisea del espacio (1968), que comienza con una espectacular imagen del Sol, la Tierra y la Luna alineados. El eclipse ayuda a crear desde el principio una sensación de misterio y grandeza.

Escena crucifixión de Jesucristo en Barrabás

2001: Odisea en el espacio

   En otras películas, el eclipse es fundamental para la trama. En Un yanqui en la corte del rey Arturo (1949), el protagonista utiliza sus conocimientos sobre los eclipses para hacer creer a los habitantes de la época que posee poderes sobrenaturales. En Lady Halcón (1985), el eclipse representa la posibilidad de romper una maldición que mantiene separados a los protagonistas. En Apocalypto (2006), los sacerdotes mayas interpretan el eclipse como una señal de los dioses, y el protagonista aprovecha el desconcierto para escapar.

Escena de Apocalypto

   Los eclipses también pueden utilizarse como símbolos. En El eclipse (1962), de Michelangelo Antonioni, el fenómeno contribuye a crear una atmósfera extraña y reflexiva relacionada con las dificultades de las relaciones humanas. En películas como Faraón (1966) o Dragonslayer (1981), el eclipse se relaciona con el poder, la magia y momentos decisivos de la acción.

   Por último, el cine de ciencia ficción y terror ha utilizado el eclipse para provocar situaciones de peligro. En Pitch Black (2000), cuando un eclipse deja el planeta completamente a oscuras, aparecen criaturas peligrosas que habían permanecido ocultas. De esta manera, el eclipse se convierte en el origen de la amenaza.

Escena de la película Pitch Black

   Como vemos, el fenómeno ha dado muchísimo juego en la industria cinematográfica. Una de las referencias más populares usa el concepto a lo bruto: Eclipse, una de las películas que forman parte de la saga de Crepúsculo, una historia de adolescentes, vampiros y metamorfos protagonizada por Bella Swan, Edward Cullen y Jacob Black. 

Eclipse: pocos eclipses, mucho dramatismo adolescente

   Pese a lo contundente de su título, el eclipse no aparece como un fenómeno astronómico importante dentro de la historia. El título tiene un significado principalmente simbólico: representa el conflicto de Bella, que debe decidir entre su amor por Edward y sus sentimientos por Jacob. El eclipse también puede relacionarse con la oscuridad y el peligro que rodean a los personajes durante la película. Con todas estas referencias como excusa, igual ha llegado el momento de explicar qué demonios es un eclipse y cómo se ha enfocado este fenómeno astronómico a lo largo de la historia.
Eclipses: cuando el cielo se oscurece.

   Pocas cosas resultan tan impresionantes como ver cómo el día comienza a oscurecerse en cuestión de minutos. A pesar de toda la locura que se ha montado este verano, no hay magia ni efectos especiales por ningún lado. los eclipses son fenómenos astronómicos naturales que se producen cuando el Sol, la Tierra y la Luna se colocan aproximadamente en línea, de manera que uno de estos cuerpos proyecta su sombra sobre otro. 

   Aunque la Luna es mucho más pequeña que el Sol, puede llegar a ocultarlo casi por completo porque se encuentra mucho más cerca de nosotros. Esta curiosa coincidencia hace posibles los eclipses solares, uno de los espectáculos más sorprendentes de la naturaleza.

   Los eclipses se dividen principalmente en solares y lunares.

   Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se sitúa entre el Sol y la Tierra y bloquea total o parcialmente la luz solar. Si la Luna tapa completamente el disco del Sol, hablamos de un eclipse solar total. Durante unos minutos, la zona situada bajo la sombra de la Luna puede quedar sumida en una oscuridad parecida al crepúsculo y es posible observar la corona solar.


   Cuando la Luna tapa solo una parte del Sol se produce un eclipse parcial. Existe además el eclipse anular, que ocurre cuando la Luna se encuentra algo más alejada de la Tierra y su tamaño aparente no es suficiente para cubrir completamente el Sol. En ese caso, alrededor de la Luna queda visible un brillante anillo de luz solar.


   También existen los eclipses lunares. En este caso es la Tierra la que se sitúa entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre nuestro satélite. Cuando la Luna entra completamente en la sombra terrestre se produce un eclipse lunar total. Durante estos eclipses, la Luna puede adquirir un llamativo tono rojizo, por lo que a veces se la conoce popularmente como “Luna de sangre”.


   ¿Y por qué tanta locura y tanto forofismo como el que hemos vivido este verano? Tengo claro (y tampoco busco un debate) que una de las explicaciones es la necesidad que tenemos de formar parte activa de todos los eventos virales que aparezcan en las redes sociales, ya sean celebraciones mundialistas, fenómenos astronómicos, puestas de sol, viajes fabulosos, batallas de aura o concentraciones therians. Nos estamos idiotizando con las redes y los resultados comienzan a ser llamativos. Creo que el concepto que se maneja actualmente es el de "fomo". El "fomo" es una expresión de la jerga juvenil actual que viene del inglés “Fear Of Missing Out”, que significa “miedo a perderse algo”. Se utiliza para describir la sensación de ansiedad o preocupación por no estar participando en algo que otras personas están haciendo, especialmente cuando se ve en redes sociales. Desde el momento en que se ha informado de que podía ser un evento "histórico" la gente se ha alborotado para dejar constancia en sus redes que estaba ahí y lo estaba disfrutando. Punto. 

   ¿Histórico? Puede parecer extraño que, si la Luna da una vuelta alrededor de la Tierra aproximadamente cada mes, no tengamos un eclipse todos los meses. La explicación está en que la órbita de la Luna está ligeramente inclinada respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol.


   Por eso, en la mayoría de las lunas nuevas y llenas, los tres cuerpos no quedan perfectamente alineados. Solo cuando la Luna pasa por determinados puntos de su órbita y se produce la alineación adecuada puede tener lugar un eclipse.

   Los eclipses a lo largo de la historia 

    Si actualmente, que comprendemos el fenómeno y lo hemos desmitificado completamente , todavía somos capaces de montar circos como el de este verano, si retrocedemos un poco en la historia y vamos a momentos más oscuros del conocimiento científico humano, es lógico pensar que cuando acontecía uno, el mundo se paralizaba de forma dramática. Existen varias referencias curiosas al respecto.

  • El eclipse de Tales (585 a. C.): es probablemente el caso histórico más famoso. Según el historiador Heródoto, durante una batalla entre medos y lidios, el cielo se oscureció de repente. Los combatientes interpretaron el fenómeno como una señal y dejaron de luchar, lo que favoreció el final de la guerra. Los cálculos astronómicos modernos sitúan el eclipse el 28 de mayo de 585 a. C. Eso sí, hay que contar la historia con cierta cautela: no está demostrado que Tales pudiera predecir exactamente aquel eclipse, aunque tradicionalmente se le atribuye esa predicción. 
  • El eclipse durante el asedio de Constantinopla (1453): un eclipse lunar tuvo lugar mientras la ciudad estaba siendo asediada por los otomanos. Según las fuentes históricas, el fenómeno contribuyó a aumentar el miedo y la sensación de mal presagio entre los defensores. Constantinopla cayó pocos días después, el 29 de mayo de 1453.
  • Cristóbal Colón y el eclipse de 1504: este es uno de los ejemplos más llamativos de cómo el conocimiento astronómico podía convertirse en una herramienta de poder. Durante su estancia en Jamaica, Colón sabía que iba a producirse un eclipse lunar el 1 de marzo de 1504. Según el relato tradicional, utilizó ese conocimiento para impresionar a los habitantes de la isla y conseguir que continuaran proporcionando alimentos a sus hombres.

Cristobal Colón amenazando a la población indígena

   La historia del eclipse que Colón utilizó en Jamaica en 1504 nos recuerda que conocer cómo funciona la naturaleza puede convertirse en una herramienta extraordinariamente poderosa. Mientras para quienes no conocían la astronomía un eclipse podía parecer un acontecimiento misterioso o incluso una señal de los dioses, Colón sabía que aquel fenómeno podía predecirse.   Esta anécdota muestra una diferencia fundamental entre tener miedo ante lo que desconocemos y comprenderlo. El conocimiento científico permite transformar lo que parece inexplicable en algo que podemos estudiar, predecir y utilizar. Lo que para unos era un acontecimiento sobrenatural, para quien conocía las leyes del movimiento de los astros era un fenómeno que podía calcularse con antelación.

   Pero la historia también nos invita a una reflexión más profunda: el conocimiento no es solo poder, sino también responsabilidad. La ciencia nos proporciona herramientas para entender y transformar nuestro mundo, pero el modo en que utilizamos ese conocimiento depende de nosotros. Por eso, aprender ciencia no significa únicamente acumular datos: significa adquirir una forma de comprender la realidad y tomar decisiones de manera más crítica y consciente.

   Quizá esa sea una de las grandes lecciones que nos dejan los eclipses: cuanto más comprendemos el universo, menos necesitamos recurrir al miedo o a la superstición para explicar lo que ocurre sobre nuestras cabezas.

 «Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido.»

 Marie Curie