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domingo, 13 de septiembre de 2026

ECLIPSES. ACONTECIMIENTO HISTÓRICO Y FASCINACIÓN VIRAL

   Realmente, el del 2026 ha sido un verano que sera difícil de olvidar e nuestro país. A la interminable sucesión de olas de calor extremas, los grandes incendios, que un año más han devastado la superficie forestal, la vergonzosa situación política, la celebración del segundo mundial de futbol o la delicada situación que se vive en Ceuta se le ha sumado el viral seguimiento del primero de los tres eclipses de Sol que vamos a poder disfrutar desde España en los próximos años. ¡Una locura! 

   Desde el arranque del verano el 1 de julio, ha sido una verdadera catarsis, la concatenación de un evento tras otro, de forma consecutiva, sin descanso. Millones de personas se echaron el 19 de julio a las calles para celebrar la victoria de la roja contra Argentina; cientos de miles se congregaron la tarde noche del 12 de agosto para ver como la posición de la Luna eclipsaba el Sol del cielo; sólo unos pocos cientos para reivindicar los derechos laborales del personal que (mal) trabaja en los dispositivos de incendios forestales o los de las personas llegadas a Ceuta el 30 de julio de 2026, cuando se produjo una entrada masiva de migrantes desde Marruecos. ¡Así somos en este país!

   Ciñéndonos a la temática del blog, nos vamos a quedar con el tema de los eclipses. No es el más importante, pero sí el que nos va a dar más juego en la asignatura (mas juego incluso que un centro del campo con Pedri, Rodri y Fabián) 

   La noticia suena espectacular a nivel científico: España ha sido premiada, geográfica y astronómicamente hablando, con una excepcional sucesión de eclipses solares que se producirán entre 2026 y 2028. El primero fue el eclipse total del que hemos hablado anteriormente, el 12 de agosto de 2026. El segundo será otro eclipse total el 2 de agosto de 2027, visible especialmente en el sur de España. Atentos todos los conileños y conileñas porque va a ser una oportunidad histórica, incluso para hacer dinero con los alquileres (más dinero, me refiero, mucho más dinero) Finalmente, el 26 de enero de 2028 tendrá lugar un eclipse anular. Esta sucesión de tres eclipses convertirán nuestro país en el lugar más viral del planeta durante estos tres años (y si no, al tiempo)

España se paralizó esa tarde para ver el eclipse

Los eclipses como elementos cinematográficos

   Los eclipses de Sol han fascinado a la humanidad desde hace siglos y el cine también ha aprovechado su espectacularidad. En numerosas películas, estos fenómenos astronómicos no solo sirven para crear imágenes sorprendentes, sino que también tienen un papel importante en la historia. Pueden representar misterio, cambio, poder o incluso ser decisivos para el destino de los personajes.

   Una de las películas más llamativas es Barrabás (1961), cuya escena de la crucifixión se rodó durante un eclipse solar total real. La oscuridad del cielo contribuye a crear una atmósfera dramática y sobrecogedora. También destaca 2001: Una odisea del espacio (1968), que comienza con una espectacular imagen del Sol, la Tierra y la Luna alineados. El eclipse ayuda a crear desde el principio una sensación de misterio y grandeza.

Escena crucifixión de Jesucristo en Barrabás

2001: Odisea en el espacio

   En otras películas, el eclipse es fundamental para la trama. En Un yanqui en la corte del rey Arturo (1949), el protagonista utiliza sus conocimientos sobre los eclipses para hacer creer a los habitantes de la época que posee poderes sobrenaturales. En Lady Halcón (1985), el eclipse representa la posibilidad de romper una maldición que mantiene separados a los protagonistas. En Apocalypto (2006), los sacerdotes mayas interpretan el eclipse como una señal de los dioses, y el protagonista aprovecha el desconcierto para escapar.

Escena de Apocalypto

   Los eclipses también pueden utilizarse como símbolos. En El eclipse (1962), de Michelangelo Antonioni, el fenómeno contribuye a crear una atmósfera extraña y reflexiva relacionada con las dificultades de las relaciones humanas. En películas como Faraón (1966) o Dragonslayer (1981), el eclipse se relaciona con el poder, la magia y momentos decisivos de la acción.

   Por último, el cine de ciencia ficción y terror ha utilizado el eclipse para provocar situaciones de peligro. En Pitch Black (2000), cuando un eclipse deja el planeta completamente a oscuras, aparecen criaturas peligrosas que habían permanecido ocultas. De esta manera, el eclipse se convierte en el origen de la amenaza.

Escena de la película Pitch Black

   Como vemos, el fenómeno ha dado muchísimo juego en la industria cinematográfica. Una de las referencias más populares usa el concepto a lo bruto: Eclipse, una de las películas que forman parte de la saga de Crepúsculo, una historia de adolescentes, vampiros y metamorfos protagonizada por Bella Swan, Edward Cullen y Jacob Black. 

Eclipse: pocos eclipses, mucho dramatismo adolescente

   Pese a lo contundente de su título, el eclipse no aparece como un fenómeno astronómico importante dentro de la historia. El título tiene un significado principalmente simbólico: representa el conflicto de Bella, que debe decidir entre su amor por Edward y sus sentimientos por Jacob. El eclipse también puede relacionarse con la oscuridad y el peligro que rodean a los personajes durante la película. Con todas estas referencias como excusa, igual ha llegado el momento de explicar qué demonios es un eclipse y cómo se ha enfocado este fenómeno astronómico a lo largo de la historia.
Eclipses: cuando el cielo se oscurece.

   Pocas cosas resultan tan impresionantes como ver cómo el día comienza a oscurecerse en cuestión de minutos. A pesar de toda la locura que se ha montado este verano, no hay magia ni efectos especiales por ningún lado. los eclipses son fenómenos astronómicos naturales que se producen cuando el Sol, la Tierra y la Luna se colocan aproximadamente en línea, de manera que uno de estos cuerpos proyecta su sombra sobre otro. 

   Aunque la Luna es mucho más pequeña que el Sol, puede llegar a ocultarlo casi por completo porque se encuentra mucho más cerca de nosotros. Esta curiosa coincidencia hace posibles los eclipses solares, uno de los espectáculos más sorprendentes de la naturaleza.

   Los eclipses se dividen principalmente en solares y lunares.

   Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se sitúa entre el Sol y la Tierra y bloquea total o parcialmente la luz solar. Si la Luna tapa completamente el disco del Sol, hablamos de un eclipse solar total. Durante unos minutos, la zona situada bajo la sombra de la Luna puede quedar sumida en una oscuridad parecida al crepúsculo y es posible observar la corona solar.


   Cuando la Luna tapa solo una parte del Sol se produce un eclipse parcial. Existe además el eclipse anular, que ocurre cuando la Luna se encuentra algo más alejada de la Tierra y su tamaño aparente no es suficiente para cubrir completamente el Sol. En ese caso, alrededor de la Luna queda visible un brillante anillo de luz solar.


   También existen los eclipses lunares. En este caso es la Tierra la que se sitúa entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre nuestro satélite. Cuando la Luna entra completamente en la sombra terrestre se produce un eclipse lunar total. Durante estos eclipses, la Luna puede adquirir un llamativo tono rojizo, por lo que a veces se la conoce popularmente como “Luna de sangre”.


   ¿Y por qué tanta locura y tanto forofismo como el que hemos vivido este verano? Tengo claro (y tampoco busco un debate) que una de las explicaciones es la necesidad que tenemos de formar parte activa de todos los eventos virales que aparezcan en las redes sociales, ya sean celebraciones mundialistas, fenómenos astronómicos, puestas de sol, viajes fabulosos, batallas de aura o concentraciones therians. Nos estamos idiotizando con las redes y los resultados comienzan a ser llamativos. Creo que el concepto que se maneja actualmente es el de "fomo". El "fomo" es una expresión de la jerga juvenil actual que viene del inglés “Fear Of Missing Out”, que significa “miedo a perderse algo”. Se utiliza para describir la sensación de ansiedad o preocupación por no estar participando en algo que otras personas están haciendo, especialmente cuando se ve en redes sociales. Desde el momento en que se ha informado de que podía ser un evento "histórico" la gente se ha alborotado para dejar constancia en sus redes que estaba ahí y lo estaba disfrutando. Punto. 

   ¿Histórico? Puede parecer extraño que, si la Luna da una vuelta alrededor de la Tierra aproximadamente cada mes, no tengamos un eclipse todos los meses. La explicación está en que la órbita de la Luna está ligeramente inclinada respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol.


   Por eso, en la mayoría de las lunas nuevas y llenas, los tres cuerpos no quedan perfectamente alineados. Solo cuando la Luna pasa por determinados puntos de su órbita y se produce la alineación adecuada puede tener lugar un eclipse.

   Los eclipses a lo largo de la historia 

    Si actualmente, que comprendemos el fenómeno y lo hemos desmitificado completamente , todavía somos capaces de montar circos como el de este verano, si retrocedemos un poco en la historia y vamos a momentos más oscuros del conocimiento científico humano, es lógico pensar que cuando acontecía uno, el mundo se paralizaba de forma dramática. Existen varias referencias curiosas al respecto.

  • El eclipse de Tales (585 a. C.): es probablemente el caso histórico más famoso. Según el historiador Heródoto, durante una batalla entre medos y lidios, el cielo se oscureció de repente. Los combatientes interpretaron el fenómeno como una señal y dejaron de luchar, lo que favoreció el final de la guerra. Los cálculos astronómicos modernos sitúan el eclipse el 28 de mayo de 585 a. C. Eso sí, hay que contar la historia con cierta cautela: no está demostrado que Tales pudiera predecir exactamente aquel eclipse, aunque tradicionalmente se le atribuye esa predicción. 
  • El eclipse durante el asedio de Constantinopla (1453): un eclipse lunar tuvo lugar mientras la ciudad estaba siendo asediada por los otomanos. Según las fuentes históricas, el fenómeno contribuyó a aumentar el miedo y la sensación de mal presagio entre los defensores. Constantinopla cayó pocos días después, el 29 de mayo de 1453.
  • Cristóbal Colón y el eclipse de 1504: este es uno de los ejemplos más llamativos de cómo el conocimiento astronómico podía convertirse en una herramienta de poder. Durante su estancia en Jamaica, Colón sabía que iba a producirse un eclipse lunar el 1 de marzo de 1504. Según el relato tradicional, utilizó ese conocimiento para impresionar a los habitantes de la isla y conseguir que continuaran proporcionando alimentos a sus hombres.

Cristobal Colón amenazando a la población indígena

   La historia del eclipse que Colón utilizó en Jamaica en 1504 nos recuerda que conocer cómo funciona la naturaleza puede convertirse en una herramienta extraordinariamente poderosa. Mientras para quienes no conocían la astronomía un eclipse podía parecer un acontecimiento misterioso o incluso una señal de los dioses, Colón sabía que aquel fenómeno podía predecirse.   Esta anécdota muestra una diferencia fundamental entre tener miedo ante lo que desconocemos y comprenderlo. El conocimiento científico permite transformar lo que parece inexplicable en algo que podemos estudiar, predecir y utilizar. Lo que para unos era un acontecimiento sobrenatural, para quien conocía las leyes del movimiento de los astros era un fenómeno que podía calcularse con antelación.

   Pero la historia también nos invita a una reflexión más profunda: el conocimiento no es solo poder, sino también responsabilidad. La ciencia nos proporciona herramientas para entender y transformar nuestro mundo, pero el modo en que utilizamos ese conocimiento depende de nosotros. Por eso, aprender ciencia no significa únicamente acumular datos: significa adquirir una forma de comprender la realidad y tomar decisiones de manera más crítica y consciente.

   Quizá esa sea una de las grandes lecciones que nos dejan los eclipses: cuanto más comprendemos el universo, menos necesitamos recurrir al miedo o a la superstición para explicar lo que ocurre sobre nuestras cabezas.

 «Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido.»

 Marie Curie


viernes, 31 de octubre de 2025

ENTRE LA CIENCIA Y EL HORROR.: ESPECIAL HALLOWEEN ANATÓMICO 2025

 

Entre la ciencia y el horror: Frankenstein, el estudio de la anatomía humana y los ladrones de cadáveres

   A comienzos del siglo XIX, Europa vivía una fiebre por el conocimiento del cuerpo humano. Los avances en medicina y electricidad alimentaban la esperanza —y el miedo— de que la ciencia pudiera desafiar los límites de la vida y la muerte. En ese mismo ambiente nació Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), la célebre novela de Mary Shelley, que reflejaba la fascinación y la inquietud de su tiempo.

   La famosa historia cuenta cómo Víctor Frankenstein, un joven científico obsesionado con descifrar el misterio de la vida, logra dar movimiento a una criatura creada a partir de restos humanos profanados de los cementerios cercanos. Lo consigue, sin embargo, horrorizado por su propia obra, la abandona, y el ser —dotado de inteligencia y sentimientos— se convierte en un símbolo trágico de la ciencia que supera los límites morales de su creador. 

   Lógicamente, el popular personaje acabó saltando de las páginas al celuloide. Desde su primera aparición en el cine, el mito de Frankenstein ha sido reinterpretado de múltiples formas, reflejando los miedos y aspiraciones de cada época. La versión clásica de 1931, dirigida por James Whale y protagonizada por Boris Karloff, definió la imagen icónica del monstruo con sus tornillos en el cuello y su andar torpe, convirtiéndose en un símbolo del cine de terror. Su secuela, La novia de Frankenstein (1935), añadió una dimensión más humana y trágica al relato, explorando la soledad del ser creado. Décadas después, La maldición de Frankenstein (1957) del estudio británico Hammer revitalizó la historia con un tono más sangriento y colores intensos, marcando el inicio del terror moderno. En los años setenta, El joven Frankenstein (1974) de Mel Brooks transformó el mito en una brillante parodia en blanco y negro, homenajeando y burlándose al mismo tiempo de los clásicos. Finalmente, Frankenstein de Mary Shelley (1994), dirigida por Kenneth Branagh, buscó mayor fidelidad a la novela original, profundizando en el dilema ético y emocional del creador frente a su criatura. Cada una de estas versiones ha contribuido a mantener viva la reflexión sobre los límites del conocimiento y las consecuencias del poder científico.

Boris Karloff

Mítica escena de la versión de 1931

La novia de Frankestein (1935)

El jovencito Frankestein (1974)

Detrás de esta obra de ficción se esconde una realidad más oscura: los resurreccionistas, bandas clandestinas que desenterraban cadáveres para venderlos a escuelas de anatomía durante el siglo XVIII. Mientras los científicos buscaban comprender el funcionamiento del cuerpo, estos ladrones les proporcionaban el material necesario para sus experimentos. Así, el mito del doctor Frankenstein y la práctica real del robo de cuerpos se entrelazan en una historia donde la curiosidad científica y el dilema ético caminan de la mano.

Robo de cuerpos: ¿mito o realidad?

Los orígenes del estudio del cuerpo humano

   El interés por comprender el cuerpo humano se remonta a las primeras civilizaciones. En el Antiguo Egipto, los sacerdotes y embalsamadores ya poseían conocimientos básicos de anatomía gracias a las prácticas de momificación. Más tarde, en la Grecia clásica, pensadores como Hipócrates y Aristóteles sentaron las bases de la medicina racional, aunque sus observaciones eran limitadas por la prohibición de diseccionar cuerpos humanos.

   Durante el Imperio Romano, Galeno de Pérgamo realizó estudios anatómicos en animales, elaborando teorías que dominarían la medicina europea durante más de mil años. No fue hasta el Renacimiento cuando la disección humana se convirtió en una herramienta legítima de estudio. Figuras como Andreas Vesalio, con su obra De humani corporis fabrica (1543), revolucionaron la anatomía al basar sus descripciones en observaciones directas del cuerpo.

   Sin embargo, incluso después de estos avances, la disección seguía rodeada de tabúes religiosos y legales, y el acceso a cadáveres era muy restringido. Esta limitación preparó el terreno para las prácticas clandestinas que caracterizarían a los siglos siguientes, especialmente el XVIII, cuando la demanda de cuerpos para la enseñanza médica superó por mucho su disponibilidad legal.

Lección de anatomía de Rembrandt

   Durante los siglos XVIII y XIX, el estudio del cuerpo humano alcanzó un nuevo impulso gracias al auge de las escuelas médicas y al interés científico por la anatomía. Sin embargo, la escasez de cuerpos legales para la disección llevó a la aparición de los llamados resurreccionistas o body snatchers: individuos que desenterraban cadáveres de los cementerios para venderlos a universidades y anatomistas. Aunque esta práctica era ilegal y moralmente controvertida, permitió a los médicos realizar estudios detallados sobre órganos, músculos y sistemas internos, sentando las bases de la medicina moderna. El escándalo social que generaron estos robos culminó en la promulgación de la Ley de Anatomía del Reino Unido de 1832, que legalizó el uso de cuerpos no reclamados y donados para la enseñanza médica. Esta legislación marcó un punto de inflexión: puso fin a la era de los resurreccionistas y consolidó el estudio anatómico como una práctica científica legítima y regulada.El legado de los anatomistas de Edimburgo

   En la ciudad escocesa de Edimburgo, uno de los principales centros de enseñanza médica del siglo XIX, el robo de cuerpos se convirtió en una industria secreta. Los estudiantes y profesores necesitaban material para sus clases de anatomía, y los resurreccionistas abastecían esa demanda. Fue allí donde el doctor Robert Knox, un respetado anatomista, adquirió notoriedad por sus detalladas demostraciones. Sin embargo, su nombre quedó manchado tras el caso de Burke y Hare (1828), dos hombres que, al ver el negocio lucrativo, pasaron de desenterrar cadáveres a asesinar personas para vender sus cuerpos a Knox. El escándalo fue tan grande que llevó directamente a la aprobación de la Ley de Anatomía de 1832, que legalizó la obtención de cadáveres y erradicó gran parte del mercado negro. 

El negocio del robo de cadáveres fue próspero en el s. XVIII

Las “escuelas clandestinas” de Londres

   En Londres, muchos anatomistas del siglo XVIII —como William Hunter y su hermano John Hunter— dependían de los resurreccionistas para sus investigaciones. Los Hunter realizaron cientos de disecciones ilegales que, aunque polémicas, permitieron grandes descubrimientos sobre el sistema circulatorio, el desarrollo fetal y la cirugía experimental. John Hunter, de hecho, es considerado el “padre de la cirugía moderna”, y su museo anatómico se convirtió en una de las colecciones más completas de su tiempo, en buena parte gracias a cuerpos obtenidos de manera ilícita. 

Muchos de los cuerpos tenían dudosa procedencia

Los anatomistas estadounidenses y el miedo al desentierro

   En los Estados Unidos, el problema también fue común. En ciudades como Nueva York y Filadelfia, los estudiantes de medicina dependían del robo de cuerpos —muchas veces de cementerios de comunidades pobres o afroamericanas— para poder practicar. En 1788, un estudiante fue sorprendido manipulando un cadáver en una escuela de Nueva York, lo que provocó el “Resurrection Riot”, una revuelta popular contra las escuelas médicas. A pesar del escándalo, estas prácticas impulsaron el desarrollo de la formación anatómica universitaria en el país. 

Para poder estudiar eran necesarios los cuerpo muertos

   En la actualidad, el uso de cadáveres donados voluntariamente se ha convertido en una práctica esencial, regulada y éticamente controlada en la enseñanza y la investigación médica. Gracias a los programas de donación anatómica, las universidades y centros de salud pueden estudiar la anatomía humana de forma respetuosa y segura, sin recurrir a prácticas ilegales como en siglos pasados. Estos cuerpos permiten a los estudiantes aprender técnicas quirúrgicas, comprender la fisiología real y desarrollar nuevos procedimientos médicos que salvan vidas. Además, los avances tecnológicos —como la realidad virtual, la impresión 3D y los modelos digitales anatómicos— complementan el uso de donaciones, reduciendo la necesidad de material biológico. Así, la donación del cuerpo a la ciencia se considera hoy un acto altruista y de gran valor social, que continúa impulsando el conocimiento médico y el bienestar humano.

Cuerpo plastinado: arte y ciencia 

    La historia de los resurreccionistas nos recuerda que el conocimiento científico no siempre avanza por caminos luminosos. Gracias a sus controvertidas acciones, los anatomistas pudieron descifrar la complejidad del cuerpo humano y sentar las bases de la medicina moderna: desde la cirugía y la anatomía clínica hasta los trasplantes y la comprensión de enfermedades que hoy salvan millones de vidas. Lo que en su tiempo fue un acto prohibido impulsó, paradójicamente, el progreso que ha mejorado la calidad de vida de la humanidad. En ese sentido, el mito de Frankenstein simboliza no solo el miedo a la ciencia que desafía los límites naturales, sino también la eterna tensión entre la curiosidad humana y la responsabilidad ética que acompaña todo descubrimiento.

"Qué peligrosa es la adquisición de conocimiento y cuán más feliz es el hombre que cree que su pueblo es el mundo, que el que aspira a ser más grandioso de lo que le permite su naturaleza"

Frankenstein o el moderno Prometeo

Mary Shelley   

lunes, 23 de junio de 2025

ALAN TURING: DESCIFRANDO EL ENIGMA DE UN GENIO

  En los despachos secretos de Bletchley Park, no con armas sino con lógica matemática, Alan Turing libró una de las batallas más decisivas de la Segunda Guerra Mundial. Su trabajo no solo fue un logro científico, sino un giro estratégico que debilitó al ejército nazi desde dentro. Gracias a Turing, la guerra terminó antes… y millones de vidas fueron salvadas sin que se disparara una bala.

 1. Contexto histórico

   Durante la Segunda Guerra Mundial, el dominio de la información y el control de las comunicaciones secretas fueron elementos decisivos en el curso del conflicto. El ejército nazi utilizaba una sofisticada máquina de cifrado llamada Enigma, considerada en su momento indescifrable, para coordinar sus movimientos militares, especialmente los ataques de los submarinos U-Boat en el Atlántico. La capacidad de los Aliados para interceptar esos mensajes no tenía valor real sin poder descifrarlos a tiempo.

Entrada de las tropas nazis en París, junio de 1940

Los poderosos submarinos U boat alemanes

   Es en este escenario donde entra en juego el trabajo de Alan Turing, matemático y lógico británico, quien lideró un equipo secreto de criptógrafos en Bletchley Park, el centro neurálgico de inteligencia del Reino Unido. Gracias a sus conocimientos en lógica matemática y su visión pionera sobre las máquinas computacionales, Turing diseñó un dispositivo electromecánico —antecesor conceptual del ordenador moderno— que permitió romper los códigos de Enigma de manera sistemática. Esta hazaña no solo acortó la guerra, sino que, según estimaciones de los historiadores, salvó millones de vidas y evitó años de conflicto adicional.

   El trabajo de Turing fue uno de los golpes más decisivos contra la maquinaria nazi, aunque permaneció en secreto durante décadas. Su figura, hoy reconocida como padre de la informática, representa un ejemplo clave de cómo la ciencia y la inteligencia pueden alterar el rumbo de la historia. Esta contribución no debía pasar desapercibida, por lo que era de justicia que en algún momento acabara protagonizando un gran éxito de Hollywood. 

2. Sinopsis 

   Descifrando Enigma (2014), dirigida por Morten Tyldum y protagonizada por Benedict Cumberbatch, narra la historia del matemático británico Alan Turing, una de las mentes más brillantes del siglo XX. Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, la película sigue a Turing y a su equipo de criptógrafos en su carrera contrarreloj para descifrar los códigos de la máquina Enigma, utilizada por el ejército nazi para transmitir mensajes cifrados. A través de una trama que entrelaza tensión bélica, drama personal y dilemas éticos, el film retrata tanto la genialidad matemática de Turing como el costo humano de su lucha: desde la incomprensión de sus colegas hasta la persecución por su homosexualidad.

 

   Más allá del relato cinematográfico, Descifrando Enigma abre la puerta para reflexionar sobre las extraordinarias contribuciones de Turing a la ciencia moderna —especialmente en los campos de la computación y la inteligencia artificial— y sobre la trágica paradoja de un hombre cuya mente salvó millones de vidas, pero fue condenado por su identidad. Este artículo se propone explorar esa figura compleja: el científico, el pionero, el perseguido.

3. Alan Turing: el arquitecto de la era digital

   Alan Mathison Turing (1912–1954) fue un matemático y lógico británico cuya obra marcó un antes y un después en el desarrollo de la computación moderna. Su pensamiento visionario sentó las bases teóricas y técnicas de lo que hoy entendemos por programación, inteligencia artificial y algoritmos. 

   Nota del autor: Eso es, si a alguien tenéis que agradecer la existencia de los dispositivos móviles, redes sociales, plataformas digitales como NETFLIX, HBO, Shein, Amazon o Google Classroom (esta menos, que nos ha jodido la vida a todos) e incluso vuestro todopoderoso chat gpt, es al bueno de Alan. 

   En 1936, Turing revolucionó el mundo de las matemáticas con su artículo On Computable Numbers, donde introdujo el concepto de la máquina de Turing, un modelo teórico capaz de simular cualquier algoritmo. Esta idea no solo resolvía problemas fundamentales de la lógica matemática, sino que definía el límite de lo que es computable, convirtiéndose en el modelo conceptual sobre el que se basa toda la informática moderna.

Escena de la película

   Nota del autor: Un algoritmo es un conjunto finito y preciso de pasos estructurados que se utiliza para resolver un problema o realizar una tarea específica. Es como una receta de cocina, pero para cualquier tipo de problema, desde calcular el área de un círculo hasta encontrar la ruta más rápida en un mapa. Los algoritmos son fundamentales en informática y se utilizan para diseñar programas y sistemas que ejecutan tareas de manera eficiente

   Durante la Segunda Guerra Mundial, Turing aplicó su capacidad lógica y matemática al problema práctico de descifrar los códigos alemanes generados por la máquina Enigma. En el centro de inteligencia británico de Bletchley Park, lideró el desarrollo de una máquina electromecánica conocida como bombe, diseñada para acelerar el proceso de descifrado de mensajes. Esta innovación tecnológica supuso un punto de inflexión en la guerra, al permitir interceptar información vital sobre los movimientos del enemigo.

   Finalizado el conflicto, Turing fue uno de los pioneros en la construcción de los primeros ordenadores electrónicos. Participó activamente en el diseño del ACE (Automatic Computing Engine), uno de los primeros proyectos de computadoras programables, que adelantó principios fundamentales de la arquitectura de los ordenadores actuales.

   En 1950, dio un paso más allá con una pregunta que aún hoy guía el campo de la inteligencia artificial: “¿Pueden pensar las máquinas?”. En su artículo Computing Machinery and Intelligence, propuso el Test de Turing, un criterio para determinar si una máquina puede simular el comportamiento inteligente de un ser humano. Este concepto se mantiene como una referencia central en el debate sobre las capacidades cognitivas de las máquinas.

El Test de Turing para discriminar un humano de un robot 

Nota del autor: En los últimos años, modelos de lenguaje como ChatGPT han reavivado el debate en torno al Test de Turing. Si bien estas inteligencias artificiales son capaces de mantener conversaciones coherentes, responder preguntas complejas e incluso imitar emociones humanas, su capacidad para "pensar" sigue siendo objeto de discusión. En muchos casos, ChatGPT ha logrado superar pruebas informales del Test de Turing, es decir, engañar a interlocutores humanos haciéndoles creer que están hablando con otra persona. Sin embargo, esto no significa que comprenda el mundo como lo haría una mente consciente; simplemente demuestra hasta qué punto los algoritmos actuales pueden simular el lenguaje humano con una precisión sorprendente.

   Además de sus aportaciones en lógica y computación, Turing aplicó las matemáticas a la biología, estudiando la formación de patrones en los organismos vivos. Su trabajo en morfogénesis anticipó descubrimientos en biología del desarrollo y sistemas dinámicos.

   Alan Turing no solo anticipó el futuro: lo diseñó. Su legado científico sigue siendo el pilar de disciplinas que transforman el mundo cada día, desde la programación hasta la inteligencia artificial.

Podcast de Nieves Concostrina sobre Turing

4. "Del reconocimiento al rechazo"

   A pesar de sus logros extraordinarios en el campo de la ciencia y su papel decisivo en la victoria aliada durante la Segunda Guerra Mundial, la vida de Alan Turing dio un giro amargo pocos años después. En 1952, fue denunciado por su orientación sexual, en una época en que la homosexualidad era ilegal en el Reino Unido y considerada un delito penal. Turing fue arrestado y juzgado por "indecencia grave", el mismo cargo por el que años antes habían condenado a Oscar Wilde.

Oscar Wilde

Nota del autor: El célebre escritor irlandés Oscar Wilde fue juzgado en 1895 por “indecencia grave” debido a su relación con Lord Alfred Douglas, en un momento en que la homosexualidad era criminalizada en el Reino Unido. Condenado a dos años de trabajos forzados, Wilde sufrió un duro castigo que marcó su vida y carrera, convirtiéndose en un símbolo temprano de la persecución legal contra la comunidad LGTBIQ+.

   Tras el juicio, se le ofreció una cruel elección: ingresar en prisión o someterse a un tratamiento médico para “corregir” su comportamiento. Eligió evitar la cárcel, pero el castigo no fue menos devastador. Fue obligado a someterse a un proceso de castración química, mediante inyecciones regulares de estrógenos. Este “tratamiento” le provocó efectos secundarios físicos y psicológicos severos, como impotencia, aumento de peso, pérdida de masa muscular y un deterioro profundo en su bienestar emocional.

   Además del daño físico, la condena conllevó la retirada de sus credenciales de seguridad, lo que lo apartó de los círculos científicos oficiales en un momento en que la informática comenzaba a expandirse como disciplina. Marginado profesionalmente y humillado públicamente, Turing vivió sus últimos años con un sufrimiento silenciado, en contraste doloroso con el valor incalculable de su legado.

5. La mística que rodea a un genio 

   Con el tiempo, la figura de Alan Turing ha sido rodeada de símbolos tan poderosos como su legado. Uno de los más evocadores es la imagen de una manzana mordida, el objeto con el que —según algunas versiones— acabó con su vida, inspirándose en el cuento de Blancanieves, una historia que lo había fascinado desde joven. Aunque no se ha confirmado si esa manzana contenía cianuro ni si fue un gesto deliberado, la imagen quedó grabada en la memoria colectiva. 

Nota del autor: Las pepitas de manzana contienen una sustancia llamada amigdalina, que al degradarse puede liberar cianuro, un compuesto altamente tóxico. Se ha especulado que Alan Turing pudo haber ingerido cianuro de las semillas de una manzana mordida, lo que podría haber provocado su muerte. Aunque no hay evidencia concluyente que confirme esta teoría, la imagen de la manzana en su historia ha quedado como un símbolo cargado de significado, uniendo mito y realidad en torno a la trágica figura del científico. 

La manzana envenenada de Blancanieves

   Décadas más tarde, cuando Steve Jobs fundó Apple, muchos vieron en el famoso logotipo una referencia implícita a Turing como padre de la computación. Aunque los diseñadores de la marca han negado una conexión directa, la coincidencia ha alimentado una leyenda conmovedora: la idea de que la manzana mordida no solo representa el conocimiento, sino también un homenaje silencioso al genio que imaginó las máquinas que hoy llevamos en nuestros bolsillos.

   Alan Turing encarna la paradoja entre el genio que transformó la ciencia y la injusticia que la sociedad le infligió por su identidad. Como él mismo afirmó, "A veces, las personas más inteligentes no son las que encajan mejor". Su vida y trabajo nos recuerdan que la verdadera grandeza científica no está reñida con la diversidad humana, y que las barreras sociales pueden silenciar a las mentes más brillantes. Descifrando Enigma no solo revela la hazaña técnica que cambió la historia, sino que también nos invita a reflexionar sobre la necesidad de respetar y proteger a quienes, como Turing, desafían los prejuicios para abrir camino a un futuro más justo e inclusivo.